Sobre Mí

Me crié en Montevideo, pero gran parte de mi infancia la pasé en el campo, en San José. Ir los fines de semana o durante las vacaciones era parte de mi rutina. El ritmo allá era diferente: más calmo, sin apuros, con mañanas largas y atardeceres silenciosos. Me conectaba con la naturaleza, con los animales, con el verde. Era el tipo de tranquilidad que en la ciudad no se encuentra, y que me enseñó a valorar los tiempos lentos y simples.

Cada verano, mi familia y yo viajábamos al este de Uruguay. Eran días de playa, caminatas eternas por la arena, helados al atardecer y siestas con el sonido del mar de fondo. No importaba dónde fuéramos exactamente: el clima de verano uruguayo tiene algo muy especial, una mezcla de libertad, sol y nostalgia que me marcó profundamente. Esos momentos construyeron una parte importante de mi identidad, y hoy, desde otro país, los recuerdo con muchísimo cariño.